Un espacio para fortalecer la democracia

[Tomado de Revista Caras]

Tiene apenas 20 años, pero ya es presidente de la Asociación Democrática Colombiana, una organización que inició su abuelo, el expresidente Julio César Turbay Ayala, en la década de los setenta. Revivirla no fue una tarea fácil, y menos llegar a dirigirla, pero Matías Turbay es un joven de convicciones fuertes, y así se lo demostró a los 80 socios de la asociación, algunos con más de 40 años como miembros, quienes finalmente le dieron su voto de confianza.

Después de un proceso largo para saldar algunas deudas de la Asociación y ponerla en marcha nuevamente, Matías está seguro de que tomó la mejor decisión al reactivarla y dedicar su tiempo a idear proyectos que le sirvan a la sociedad y a la comunidad. Esta actividad la alterna con sus estudios de derecho en la Universidad Javeriana.

“El país está en un momento crucial pero no parece haber mucha gente joven interesada en el rumbo político que este vaya a tomar. Nosotros queremos crear ese espacio en el que los ciudadanos se informen, participen y puedan debatir sobre temas tan importantes como, por ejemplo, los candidatos y sus propuestas en las próximas elecciones”, cuenta.

Por eso, ya tiene tres proyectos en marcha: abrir un portal web que se llamará ‘Informémonos primero’, donde la gente podrá conocer quiénes son los candidatos presidenciales, cuáles son sus propuestas y “así votar, no por odios o sentimientos, sino por convicciones”, asegura Matías.

La segunda iniciativa es el Observatorio de la Democracia. Allí los ciudadanos encontrarán, de manera más sencilla, temas de coyuntura política que tengan incidencia directa en la realidad nacional. El objetivo es que los colombianos se interesen más por lo que sucede con sus gobernantes y utilicen el Observatorio como un espacio de discusión, conocimiento y debate.

El tercer proyecto será fortalecer la asociación como un centro de pensamiento político donde la investigación y el análisis permitan también una mayor participación democrática. “Mi abuelo pensó en un sitio donde todos, aunque no fueran líderes políticos, pudieran acercarse y se sintieran parte de la construcción del país. Es un espacio desde el que podemos poner nuestro grano de arena”, afirma Matías.

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